Vivimos en un país largo y angosto. Con desierto y tundra. Con playas a tan solo 4 horas de las montañas. Un país en donde puedes amanecer acariciando la nieve en la segunda cima del mundo y por la tarde mirar el ocaso del sol bañándose en el Pacífico tendido en la arena tibia. Y en un país de tantos extremos no ha sido fácil mantenernos unidos. No ha sido fácil definir nuestra identidad. Soy chilena y lo grito con orgullo, pero ¿qué es ser chileno? Una nación con poco mas de 200 años de historia es un recién nacido en la historia de nuestra humanidad. Con el avanzar de generación tras generación vamos construyendo nuestra sociedad, nuestra cultura, nuestra patria. Y así vamos decidiendo generación tras generación que se queda como representación de nuestra identidad y que se desecha como algo que intentaba ser identidad pero era demasiado superficial para trascender.
Y aquí estoy yo, entre pasiones ardientes de prenderle fuego al mundo y acabar con todo aquello que creo que no nos aporta y luchando contra tempestades impetuosas para proteger el brote de nuestro ser. Estudiar, comprender y divulgar. Proteger, fomentar y trascender.
Nuestra gastronomía chilena está enterrada, pero no está muerta. Está latente. Esperando hincharse de emociones, anécdotas, historia y cuento, para brotar robusta. Y aunque mi tímido riego es apenas una gota en la inmensidad de un océano, gota a gota se llena la garrafa. 🍷
Entender la comida desde la tierra, su origen. Entender nuestra gastronomía desde nuestra humanidad parece ya no ser una loca idea de hippies, sino una necesidad urgente en una realidad que día a día nos recuerda que el comer alimenta mas que nuestro cuerpo. Alimenta nuestro espíritu, nuestra psique y nuestra emocionalidad. Con recuerdos, memorándums, experiencias nuevas o ya vividas. Es una experiencia que trasciende nuestra vida longitudinalmente como un rayo que ha tocado tierra. Inspira.
Y aquí estoy yo, entre pasiones ardientes de prenderle fuego al mundo y acabar con todo aquello que creo que no nos aporta y luchando contra tempestades impetuosas para proteger el brote de nuestro ser. Estudiar, comprender y divulgar. Proteger, fomentar y trascender.
He sido tantas cosas en este rubro...pastelera en diversos sitios, incluso como chef en hoteles lejanos de nuestras fronteras. Barista devota del café y sus rincones cálidos e intelectuales. Brewer domestico para suplir los requerimientos de mi publico mas asiduo, mi familia. Parrillera inexperta pero eficiente en eventos escolares tanto como en pequeñas celebraciones en casa. He sido sommelier de viñas en eventos anuales. y he sido estudiosa continua del cacao, el chocolate y sus bondades, como también colaboradora en diferentes propuestas que buscan empujar nuestra gastronomía un pasito más allá.
Pero por sobre todo, hoy sé que soy gastrónoma. Un término poco usado pero consecuente. Siempre me preguntan si soy chef cuando les digo que estudié gastronomía, pero ser chef me queda chico. Un chef no siempre sabe de cervezas, vinos y cafés. Un chef no siempre redacta crónicas destacando la pluma sobre el cuchillo. Un chef se es unas veces en la carrera, gastrónoma se es toda la vida. Porque mi afición por este hermoso rubro va mas allá de las cocinas, llega hasta la tierra. Hasta las raíces de las civilizaciones y las culturas. Hasta las raíces de las plantas y los micelios de los hongos. Mi afición es tanto intelectual como coleccionista de recetas.
La Gastronomía que yo busco es mucho más que recetas y platillos. Es mucho mas que fogones de cocina y batidoras rítmicas. Esa gastronomía que anhelo vive bajo tierra y sólo cuando se hidrata con el agua cristalina del conocimiento sus brotes revientan y asoman a la superficie, igual que un porotito. Esclarecer conocimientos viene siendo un acto de rebeldía y discordia en un rubro lleno de misticismo y leyendas, muchas apasionadas y entretenidas, pero llenas de paradigmas obsoletos que rara vez son actualizados.
Nuestra gastronomía chilena está enterrada, pero no está muerta. Está latente. Esperando hincharse de emociones, anécdotas, historia y cuento, para brotar robusta. Y aunque mi tímido riego es apenas una gota en la inmensidad de un océano, gota a gota se llena la garrafa. 🍷
Entender la comida desde la tierra, su origen. Entender nuestra gastronomía desde nuestra humanidad parece ya no ser una loca idea de hippies, sino una necesidad urgente en una realidad que día a día nos recuerda que el comer alimenta mas que nuestro cuerpo. Alimenta nuestro espíritu, nuestra psique y nuestra emocionalidad. Con recuerdos, memorándums, experiencias nuevas o ya vividas. Es una experiencia que trasciende nuestra vida longitudinalmente como un rayo que ha tocado tierra. Inspira.

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